Minimalismo financiero

MINIMALISMO EXISTENCIA Y MINIMALISMO FINANCIERO - LA CARRERA DE BORREGOS

"En realidad, uno no sabe qué pensar de la gente. Si son idiotas en serio, o si se toman a pecho la burda comedia que representan en todas las horas de sus días y sus noches"

Robert Louis Stevenson

 

En el artículo anterior estudiamos las únicas cuatro maneras existentes de generar riqueza, y las principales diferencias entre ellas. También vimos que la manera más efectiva y escalable es la inversión, el dinero haciendo dinero.

Pero, ¿qué es exactamente invertir? Para comprender esto, es vital conocer la diferencia entre activos y pasivos.

ACTIVOS Y PASIVOS

 

Pasivo

Tu hipoteca, esa gran inversión

 

Conocer la diferencia entre un activo y un pasivo es crucial para nuestra inteligencia financiera. No obstante, curiosamente, es ignorada por muchísimas personas. La definición de activo y pasivo más simple que conozco es la siguiente:

Activo es todo aquello que pone dinero en tu bolsillo

Pasivo es todo aquello que quita dinero de tu bolsillo.

 

Ejemplos de activos: acciones, opciones, viviendas alquiladas a terceras personas, patentes, participaciones en sociedades con reparto de beneficios, un negocio, etc…

Ejemplos de pasivos: tu casa, tu coche, tu ropa de marca, los abonos del club de fútbol, el Iphone, el Ipad, etc…

 

Lo siento. Tu vivienda (o la vivienda del banco hasta que termines de pagar la hipoteca dentro de 30 años) no es un activo. Si, vives en ella, pero no para de sacarte dinero del bolsillo.

Una vez entendida la diferencia entre activos y pasivos, se ha de interiorizar la norma Nº1 de la inversión efectiva:

 

El inversor inteligente siempre invierte en activos, y nunca (lo cual quiere decir nunca) en pasivos.

 

Y es aquí donde el 90% de los inversores comenten un error crucial.

 

LA CARRERA DE BORREGOS

Carrera de borregos

Saludad a la nueva promoción

 

La carrera de borregos identifica la relación entre renta, deuda e inversión que se da en el trabajador moderno. La cosa funciona un poco así.

Paso 1.- El sujeto se incorpora al mercado laboral, ya sea de manera directa o recién terminada la preparación académica. Digamos que empieza cobrando un sueldo de 1.000 Euros (simplemente pongo esta cifra a modo ejemplo). Esta es una fase que se caracteriza por la adaptación del trabajador al entorno laboral y el aprendizaje. El gasto, muy modesto, se dirige principalmente al alquiler, la vida social y un poco de ahorro.

Paso 2.- A los 2 o 3 años el trabajador recibe un aumento de sueldo, digamos que a 1.400 Euros. El aumento conlleva una mayor cuota de responsabilidad, con lo que su disponibilidad de tiempo libre ha quedado algo mermada. El trabajador decide irse a vivir con su pareja a un pequeño apartamento alquilado en el centro de la capital. Además se compra un pequeño utilitario a cómodos plazos por 5 años. El trabajador apenas dispone de liquidez para ahorrar pero  no le importa porque sabe que si trabaja duro en unos años recibirá otro aumento de sueldo que le permitirá vivir más desahogadamente.

Paso 3.- A los 3 años el trabajador recibe una oferta de una empresa rival que acepta, pasando a recibir un interesante sueldo de 1.900 Euros + primas. El Trabajador está pletórico. Junto a su pareja, toman la determinación de comprar el pisito que tenían fichado en la calle de enfrente, firmando una hipoteca a 350años, pues ya se sabe que pagar un alquiler es tirar el dinero y que de todas formas los precios de los pisos nunca bajan.  El nivel de vida sube un poquito, pudiéndose permitir vacaciones más exóticas y cenas en restaurantes de moda de la capital. A los 2 años, nace el primer hijo de la pareja. Hacen un pequeño reajuste de la economía pero consiguen cuadrar las cuentas. No obstante el trabajador está apesadumbrado pues por desgracia siguen viviendo de sueldo a sueldo, sin apenas poder ahorrar. Pero está seguro que esto se solucionará más adelante cuando  pueda ser directivo de la compañía.

Paso 4.- 5 años después el trabajador finalmente recibe su ansiado puesto, viendo aumentado su sueldo a 3.200 Euros + beneficios. Ha nacido el tercer hijo de la pareja así que deciden mudarse a un nuevo piso para disponer de más espacio, refinanciando la hipoteca con el banco. Decide comprar un Lexus pues siendo directivo no va a ir a trabajar en un ridículo Toyota. Empiezan a plantearse el “invertir” en el pisito de la playa que tantas ganas le tienen. El trabajador está contento aunque también un poco decepcionado pues trabaja literalmente de 8 de la mañana a 9 de la noche. Ha tenido que dejar el grupito que tenía con sus amigos del instituto en el que versionaban temas de “The Doors” y apenas tiene tiempo de ir al gimnasio. Pero está contento porque ha podido meter a sus hijos en uno de los mejores colegios privados de la ciudad, y aunque él apenas tiene tiempo para dedicar a sus hijos (de hecho, ni siquiera sabe el nombre de sus profesores ni que asignaturas se le dan bien o mal) al fin y al cabo así es como también le educaron también a él. Menos mal que su pareja consiguió negociar la jornada reducida y puede estar por las tardes en casa, porque de lo contrario no sabría cómo se podrían apañar.

Paso 5.-  7 años después nuestro amigo ya es un ejecutivo de mediana edad, más o menos respetado en su empresa. La melena y camisetas de Nirvana de sus tiempos de juventud han dejado paso a una profunda calvicie y unas bonitas camisas de Massimo Dutti que tampoco le quedan muy bien por su barriga incipiente y falta de forma física. Demasiadas comidas de empresa. Tiene un buen sueldo, dos hipotecas, dos coches, cuotas de socio al Club de Campo, abonos para el fútbol y tres insoportables cuotas del colegio de los niños que no dejan de crecer. A pesar de su alto sueldo y el buen sueldo de su pareja, nuestro amigo se sorprende de que siguan siendo incapaces de ahorrar y siguen llegando justos a final de mes. El hijo mayor dentro de unos hará el Bachiller y los costes se dispararán, además ahora dice que quiere aprender a tocar el piano. Nuestro amigo está preocupado pues ya no ve posibilidad de ascender más en la empresa (por encima de él está el sobrino del “jefe”), y lleva demasiados años en la misma empresa y duda de si será capaz de adaptarse a otra empresa o sector. Así no pueden seguir, tendrán que reestructurar sus gastos y ver alguna posibilidad de invertir en un seguro de ahorro o algo similar, aunque le da miedo pues no conoce apenas nada del asunto y no tiene posibilidad de aprender pues apenas dispone de tiempo.

Un día, nuestro amigo lee que la crisis financiera de la que se llevaba hablando 6 meses en los medios internacionales inundan los periódicos nacionales. Se empieza a respirar un mal ambiente. Resulta que la empresa, que supuestamente iba bien, se ha apalancado demasiado en sus oficinas “offshore” y necesita recortar gastos. Se empieza a escuchar que el coste de algunos directivos es demasiado alto y que habrá que recortarlo, además de reducir mucho personal. Nuestro amigo está acojonado. Además los precios de las viviendas han bajado mucho. ¡Quien iba a pensar en que un entorno de depresión económica y financiera los precios de las viviendas bajarían! Todo depende de su puesto de trabajo, ahora no puede perderlo. No, no pasará, es imposible que pase. Vuelve a casa en su lujoso BMW aunque bien podría ser una burra porque no puede parar de pensar en que harían si se queda sin trabajo.

Al día siguiente recibe una llamada del “jefe”, con un tono muy serio. Mientras camina ansioso y pasa junto al dispensador de agua, nuestro amigo no para de repetirse la misma frase, que le taladrea una y otra vez la cabeza: ¿Pero qué demonios he hecho mal?

Dejemos por ahora los tormentos de nuestro pobre amigo, e intentemos responder a su pregunta que es lo que nos interesa. Digamos que los errores que ha cometido nuestro amigo son cuatro:

1.- Ha reducido su percepción de renta a una sola vía, siendo por tanto su capacidad de producir dinero extremadamente frágil.

2.- A cada aumento de renta, le ha seguido un aumento del gasto en igual o incluso mayor proporción.

3.- Además de un aumento del gasto, a cada aumento de renta le ha seguido un mayor endeudamiento, reduciendo su capacidad de autonomía y maniobrabilidad.

4.- Nuestro amigo ha “invertido”  únicamente en pasivos. Además, ha decidido invertir en un mercado muy complejo (el inmobiliario), sin apenas haber dedicado tiempo a formarse para comprender el funcionamiento y las condiciones de ese mercado.

En mi siguiente artículo, compararé el llamado Camino de los Borregos con el de aquél que decide tomar una vía completamente distinta, el Guerrero Financiero.

 

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