El modelo de 8 circuitos cerebrales

LOS 8 CIRCUITOS CEREBRALES DE TIMOTHY LEARY (I) - EL SAMURAI OCCIDENTAL

En la entrada de hoy voy a hablar del modelo de 8 circuitos cerebrales desarrollado por Timothy Leary y difundido posteriormente por Robert Anton Wilson y otros autores.

Timothy Leary fue un divulgador científico y doctor en Psicología por la Universidad de California, que desarrollo durante las décadas de 1960 y 1970 labores de investigación en el terreno del LSD y los viajes psicodélicos. Personaje muy controvertido, inició una cruzada para conseguir la legalización del LSD y de otras sustancias psicodélicas en los EE.UU, y así utilizarlas como instrumentos activos de desarrollo de la conciencia.

De manera paralela a  esta labor, Leary desarrolló poco a poco un mapa o modelo del cerebro humano, estructurando la conciencia en ocho niveles o circuitos diferentes. Los primeros cuatro niveles son completamente actuales y ya operativos en el ser humano. Los cuatro circuitos restantes son únicamente “potenciales”, estando activos en sólo algunos seres humanos muy específicos.

Modelo de 8 circuitos cerebrales de Timothy Leary

Cerebro humano, conciencia túneles-realidad

Es importante señalar que Leary no se inventó el sistema ni lo desarrolló de la nada. El modelo de 8 circuitos cerebrales es una occidentalización del sistema de 8 chakras heredado de la cultura Hindú. Además, existen importantes puntos de conexión con otros  sistemas (mucho más complejos) como el budismo tibetano o la Kabbalah judía. No obstante, el sistema de Leary es muy útil al ser una simplificación de los otros sistemas, además de estar adaptado a los descubrimientos de la psicológia moderna.

Antes de entrar en un análisis detallado del sistema, quisiera explicar los siguientes principios que son claves para entender el sistema:

A.- Principio de no estanqueidad: los distintos niveles de conciencia no son compartimentos estancos y aislados entre sí. Los niveles (sobre todo los primeros cuatros) funcionan integrados en la conciencia, comunicándose e influyéndose entre sí.

B.- Principio de prioridad: a pesar de que los niveles de conciencia no están totalmente separados, todos tenemos un nivel de conciencia o túnel-realidad prioritario. Este túnel-realidad lo tenemos especialmente activo y determina como examinamos y juzgamos la realidad.

C.- Principio de integración: una vez que se alcanza un nivel o túnel-realidad superior, este nivel integra, incluye y trasciende todos los niveles inferiores a él. El nuevo nivel integra los niveles inferiores, pero quedan aún lejos de su alcance los niveles superiores. Estos niveles superiores únicamente serán accesibles a través de un nuevo salto o desarrollo de la conciencia.

A continuación, describiré los 4 primeros circuitos o túneles-realidad:

PRIMER CIRCUITO DE BIOSUPERVIVENCIA

Primer Circuito de biosupervivencia

Primer Circuito de biosupervivencia

Este es el circuito básico sobre el que opera la conciencia humana, integrado también en el resto de los organismos biológicos. Este circuito busca señales de seguridad y protección, teniendo como única finalidad la supervivencia del individuo y la anulación de cualquier ataque o peligro externo.

Este circuito habría aparecido evolutivamente en los primeros organismos biológicos hace aproximadamente 2 o 3 miles de millones de años. En los seres humanos, el circuito se activa con el nacimiento y guía la conciencia del recién nacido durante los primeros meses de vida.

En la mayoría de personas, este primer circuito queda subordinado a un segundo plano según se va desarrollando la conciencia, activándose únicamente en situaciones de extrema necesidad que afecten a la integridad física del sujeto (accidentes, posibilidad de agresiones físicas, etc…).

No obstante, en otras personas este circuito se mantendrá como núcleo de su conciencia, percibiendo la realidad como una situación de ataque-defensa. Estas personas habitualmente buscarán la protección del hogar o el abrigo materno, pues entenderán el mundo como una amenaza constante contra su integridad personal.

SEGUNDO CIRCUITO EMOCIONAL-TERRITORIAL

Circuito emocional-territorial

Circuito emocional-territorial

El circuito emocional-territorial comienza a activarse cuando el recién nacido empieza a gatear y a caminar, separándose del abrigo materno y empezando a establecer relaciones jerárquicas y territoriales con el resto de los miembros de la familia. El infante empieza a desarrollar un centro emocional, participa en la toma de decisiones y comienza a luchar por un estatus en la vida familiar.

Las personas asentadas en este circuito cerebral estarán obsesionadas con el territorio y el estatus. Percibirán la realidad como una situación de competitividad política y territorial, en constante enfrentamiento con los demás para reafirmar la propia posición e imponer su túnel-realidad. Es también el circuito de las emociones al nivel más primordial, guiando éstas las decisiones del individuo, justificando las decisiones posteriormente mediante un proceso primario de “racionalización”.

Este circuito cerebral se desarrolló hace aproximadamente 500 millones de años, con la aparición de los primeros reptiles.

Mientras que las personas asentadas en el primer circuito son menos habituales, es muy común encontrar personas afincadas en este segundo circuito emocional-territorial. Estas personas tienen un túnel-realidad en el que se prioriza la jerarquía, la  condición social, la ostentación y la opinión del resto del grupo.

TERCER CIRCUITO SIMBÓLICO-RACIONAL

Circuito simbólico-racional

Circuito simbólico-racional

El circuito simbólico-racional se activa cuando el niño empieza a formular conceptos ya complejos y a verbalizarlos por medio del lenguaje. El niño empieza a conceptualizar, a estructurar información y a expresarla por medio de símbolos, primero verbales y posteriormente gráficos. Además, el niño empieza a manipular herramientas más complejas para resolver problemas concretos y aportar soluciones prácticas.

En este circuito el niño aprende a conceptualizar y compartimentar la realidad, aprendiendo y asimilando conceptos guía que dirigen su realidad, tales como “Ley”, “norma”,  “pecado”, y tantos otros.

Este circuito se desarrolló con la aparición de los primeros homínidos, hace aproximadamente 7 u 8 millones de años, y se caracteriza por la capacidad de discurrir y razonar.

Al igual que Sheldon Cooper, las personas asentadas en este circuito entenderán la realidad como una serie de silogismos o concatenación de razonamientos que han de ser únicamente resueltos por medio de la razón. Estas personas tenderán a ignorar o dejar en un segundo plano otras fuentes de información como los sentimientos o el deber moral.

El circuito simbólico-racional es también muy habitual en nuestra sociedad, estando presente en muchos ingenieros, matemáticos, físicos, abogados o economistas, con una preferencia por la visión fría, racional y conceptual de la vida.

CUARTO CIRCUITO MORAL SOCIO-SEXUAL

Circuito moral socio-sexual

Circuito moral socio-sexual

Una vez que el niño ha aprendido a conceptualizar la realidad y a expresarla por medio de símbolos, aparece la adolescencia y el sujeto empieza a desarrollarse como individuo sexual. El sujeto empieza a tener sus primeras experiencias sexuales, y como persona sexual empieza a asimilar las normas sobre cuál es la conducta  correcta y bajo qué circunstancias uno ha de reproducirse.

Además se forman las bases de la moralidad tribal o grupal, imprimiéndose en la personalidad los conceptos de lo “correcto” y lo “equivocado”.

Este cuarto circuito, al igual que el tercero, es plenamente humano, y empezó a establecerse con fuerza con el nacimiento de los asentamientos grupales más numerosos y de la sociedad moderna, hace aproximadamente 30.000 años.

Las personas asentadas en este circuito, menos numerosas que las del segundo y tercer circuito, tendrán un túnel-realidad en el que se dará prioridad a los conceptos de ética y de moral. Utópicos, idealistas o moralistas forman parte típicamente de este circuito, siendo un rasgo habitual el que el sujeto se considere la persona de mayor autoridad moral de su grupo y psicológicamente más madura.

Estos cuatro circuitos están presentes en prácticamente la totalidad de los seres humanos, estableciendo todas las personas uno de ellos como prioritario, y subordinándole los otros tres.

En pocas palabras, las personas tendríamos un circuito cerebral prioritario con el que conformaríamos un túnel-realidad a través del cual procesaríamos la realidad como una cuestión de supervivencia, de jerarquía, de racionalidad o de moral.

En algunas situaciones específicas, por ejemplo bajo una agresión, una persona por ejemplo asentada en el circuito tres pasaría su conciencia temporalmente al primer circuito. Una vez pasada la agresión y superado el problema, la persona volvería a su estado de conciencia habitual asentada en el tercer circuito.

Si quieres conocer los siguientes 4 circuitos superiores de conciencia, sigue este link. Mientras tanto, si este artículo te ha gustado o te ha podido aportar algo, te agradecería que lo compartieses en las redes sociales  que te detallo abajo. Muchas gracias por el aporte!

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