Meditación Zen

LAS 5 PUERTAS DE LA MEDITACIÓN ZEN

 

Este artículo sobre meditación Zen está basado en esta entrada del blog Ultraculture.org, habiendo  añadido cosas de mi propia cosecha.

El autor del artículo enumera 5 principios relacionados con la meditación Zen, que me parecen muy acertados y en concordancia con las cosas que yo he experimentado con esta práctica.

La práctica diaria de un hábito como la meditación Zen es algo extremadamente duro. Normalmente, se suelen alternan fases de práctica concienzuda y diaria con periodos “en blanco” durante meses, en mi caso incluso de años.

A la edad de 20 años me inicié en la práctica de la meditación Zen en un dojo de Madrid . Fue mi primer contacto con la práctica de la meditación, y lo recuerdo como una experiencia muy interesante, aunque al mismo tiempo quizás me sentí un poco decepcionado. Hay mucho glamour rodeando el mundo de la meditación , y quizás una mente joven como la mía esperaba una experiencia más rotunda e intensa.

La realidad es muy diferente. Adquirir el hábito de meditar es algo que sin ningún lugar de dudas te cambiará la vida, pero es un cambio gradual, suave,  fluido, con numerosos retrocesos y pasos atrás. Es un trabajo duro que lleva a toda una vida, y eso desde luego no es nada glamouroso.

En cualquier caso, siempre hay que tener en cuenta el viejo proverbio del Talmud:

 

"Si te ha costado trabajo conseguirlo, creételo. Si no te ha costado conseguirlo, no te lo creas."

 

Adquirir un hábito de meditación diario y saludable se puede alcanzar si se tienen en cuenta una serie de principios fundamentales.

Meditación Zen

Meditación y autoconocimiento

 

Las 5 puertas para la meditación Zen son las siguientes:

NO PIENSES CUANDO TE VA A VENIR BIEN MEDITAR, SIMPLEMENTE HAZLO

Meditar tiene que convertirse en un hábito, como lavarse los dientes o fregar los platos después de comer. Su práctica no debe dejarse al azar o a la situación del momento. Si se hace así al final sencillamente no se medita.

Lo más recomendable es fijar una hora concreta al día, y nunca saltarse ese horario (salvo verdadera urgencia claro). Llegado ese momento del día no hay que pensar, simplemente se empieza a meditar y punto. Las horas más recomendables suelen son al amanecer y al anochecer, cuando el organismo se renueva y se adapta a un nuevo ciclo diario, pero esto depende de cada persona.

Esto no es un proceso sujeto a reglas fijas.Prueba, experimenta y encuentra la hora del día y el momento en el que te encuentras más receptivo para entrar en un estado de meditación.

En mi caso personal, no conseguí meditar de manera más consistente hasta que establecí un nuevo sistema de prioridades, y meditar se convirtió en mi prioridad número 1 cuando volvía a casa del trabajo. Así como suena. Compartí está decisión con mi pareja y le expliqué porque meditar era tan importante para mí, y por supuesto recibí su apoyo. En seguida gané consistencia.

UN PEQUEÑO RITUAL AYUDA, Y MUCHO

Cuando empezamos a meditar entramos en un espacio mental muy distinto al que utilizamos habitualmente. De hecho empezamos a generar ondas cerebrales de tipo alfa o theta, muy distintas de las ondas cerebrales tipo beta que solemos utilizar en nuestro estado de vigilia normal.

Lo ideal es que el cambio de un estado cerebral al otro se produzca de la manera más suave y estructurada posible. Por ello, es bueno tener establecidos una serie de rituales los cuales marcarán el paso del estado cerebral habitual al estado cerebral relajado y presente de la meditación.

Encender una vela y quemar un poco de incienso son  buenas maneras de hacer un ritual. También puedes poner algún objeto cuya simbología manifieste un estado místico en ti, como una figura de Buda o una representación del Árbol de la Vida, por ejemplo.

De nuevo no hay reglas fijas. Busca aquel lugar de tu casa en el que te encuentres cómodo, y diseña una serie de actos que te ayuden a prepararte y que realices siempre antes de empezar a meditar.

MEDITA EN GRUPO, SIEMPRE QUE PUEDAS

Meditación Zen

Meditación y Alma del Grupo

 

La meditación es habitualmente un ejercicio solitario. Un ejercicio de introspección y auto-análisis que hay que realizar en un ambiente silencioso y en soledad.

Pero no siempre tiene que ser así. La práctica de la meditación en grupo es también una excelente experiencia. En primer lugar, porque te permite conocer a otras personas con los mismos intereses y objetivos.

Pero aún más importante, cuando se realiza una meditación en grupo se crea una energía especial, una especie de alma de grupo, que ayuda mucho en el avance de cada uno de los integrantes del mismo.

Desde mi punto de vista, lo ideal es combinar ambas experiencias. Es necesario saber meditar en solitario y hacerlo habitualmente, pero la meditación en grupo debe también ser practicada y fomentada.

Así que tenlo en cuenta. Busca personas de tus mismos intereses y queda con ellos siempre que te sea posible para practicar la meditación en grupo.

LOS PENSAMIENTOS NO SON MÁS QUE BURBUJAS, QUE SUBEN Y DESAPARECEN POR SI SOLAS

Cuando meditas, es inevitable que aparezcan constantemente pensamientos involuntarios que distraen nuestra atención. Es una manera que tiene la mente de revelarse contra el control que estamos intentando establecer. En el Zen se suele usar la analogía de que la mente es un buey que necesita ser amaestrado, y es una analogía muy precisa.

Cuando aparezcan estos pensamientos durante la meditación, no luches contra ellos. Deja que pasen y sigue a lo tuyo. Imagínate que son pequeñas burbujas azules, que suben poco a poco hacia el cielo hasta que desaparezcan.

En las artes marciales se suele enseñar que la mejor manera de escaparte de una presa es no intentar luchar directamente de ella. Relaja tu cuerpo y automáticamente la presa de tu oponente dejará de ser efectiva. Lo mismo lo podemos aplicar para los pensamientos que nos distraen de tus objetivos. No luches directamente contra ellos. Simplemente relájate y déjalo pasar.

FINALMENTE, TAMPOCO TE LO TOMES COMO UN DOGMA

La práctica diaria de la meditación será algo estupendo para tu mente y para tu cuerpo. Pero tampoco es bueno tomárselo como un dogma. Esto no tiene nada que ver con la religión. Es una búsqueda personal que cada uno hace en plena libertad. Relájate y disfruta del viaje.

 

meditación

¡Disfruta!

 

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2 comments

  1. francisco 24 Agosto, 2015 at 16:18 Responder

    Parece ser que nadie tiene tiempo para comentar.
    Me gustó tu artículo, gracias por compartirlo.
    Solo he leído un par de artículos tuyos del blog, seguire recorriendolo.
    Por lo que he experimentado y hablado con gente que medita, con el tiempo se vuelve casi imprescindible el hecho de “meditar” en todo lo que hacés. Es decir, estar presente. Aunque soy mas de la búsqueda de que meditar es la “no verbalización interna”.
    Quién sabe lo que es la meditación.
    Gracias nuevamente.

    • El Samurai Occidental 25 Agosto, 2015 at 07:15 Responder

      Muchas gracias por tu comentario Francisco.

      De hecho, ese “meditar constante”, estando consciente y presente en cada momento del día, es lo realmente complicado. Algo a lo que dedicar una vida entera.

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