Efecto Dunning-Kruger

LA CONSPIRACIÓN DE LOS IDIOTAS Y EL EFECTO DUNNING-KRUGER

 

"La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás."

Voltaire

 

CRETINOS, IMBÉCILES, ESTÚPIDOS Y LOCOS

 

Los idiotas, ¿Qué sería de nuestra vida sin ellos? Nos sirven las mesas, nos realizan entrevistas de trabajo, nos representan en el Parlamento. Están presentes en todas las situaciones de nuestra vida, en el trabajo, en el cine, en la familia. No podemos escapar de ellos, y soportarlos parece una especie de penitencia impuesta por algún Dios juguetón.

Y los hay de todos los tipos. Umberto Eco, en su novela “El Péndulo de Foucault”, tiene un célebre pasaje en el que categoriza de manera ejemplar a todos los idiotas de este mundo. La tipología más o menos es así:

  • Cretinos: básicamente bobos, cortos de entendederas. Absolutamente inofensivos.
  • Imbéciles: idiotas sociales, mete patas. Dicen siempre lo más inapropiado en la situación más apropiada.
  • Estúpidos: los más peligrosos. Parecen tipos normales, pero tienen agujeros y fallas importantes en su línea de razonamientos. Pasan indetectables salvo para el ojo atento.
  • Locos: fáciles de detectar. Obsesivos siempre con las mismas ideas, faltos de toda lógica y coherencia.

Pero si hay algo que siempre me ha llamado poderosamente la atención de los idiotas es lo siguiente:

¿Por qué no se dan cuenta de que son idiotas? Es tan obvio que no dicen más que tonterías que, ¿no sería mejor que se callasen y dejasen de hacerlo?

EL EFECTO DUNNING-KRUGER

 

Está pregunta, nada baladí, fue estudiada a finales del siglo XX por los psicólogos de la Universidad de Cromwell Justin Kruger y David Dunning, llegando a resultados sorprendentes.

Dunning y Kruger realizaron experimentos con infinidad de sujetos examinando su capacidad para desempeñar diversas habilidades, así como la capacidad para juzgar sus propias habilidades. La conclusión a la indiscutiblemente llegaron fue la siguiente:

 

La capacidad de desarrollar una tarea específica va íntimamente ligada a la capacidad de autoevaluación. Es decir, si soy muy torpe conduciendo, mi capacidad para juzgar como soy conduciendo también será torpe. Por el contrario, si soy un buen conductor, tendré las bases suficientes para examinar certeramente que soy un buen conductor en contraste con el resto de conductores.

 

Lo cual nos lleva a un concepto interesante, muy ligado a las técnicas de meditación oriental: la metacognición, o capacidad de observar y juzgar nuestra propia línea de pensamiento. Y es que cuando en el Yoga se insiste en observarnos a nosotros externamente, buscando nuestra conciencia-testigo, se busca exactamente la metacognición. Es a través de esta capacidad que seremos capaces de juzgar nuestros propios pensamientos, y des-identificarnos de ellos. Comprobar por tanto que nosotros no somos nuestros pensamientos, sino que estos son sólo una herramienta que nosotros debemos usar en nuestro beneficio y en el de los demás.

Por tanto, la respuesta que da el efecto Dunning-Kruger es la siguiente:

Los idiotas no se dan cuenta de que son idiotas, precisamente porque son idiotas. Si se dieran cuenta de que son idiotas, dejarían de ser idiotas.

 

Paradójico. ¿No?

Y esto es precisamente lo que hace a los idiotas tan irritantes. No solamente no paran de pensar y decir idioteces, sino que se creen en posesión de la verdad absoluta. Opinan sobre todo, creen saber sobre todo. Creen verdaderamente que serían capaces de solucionar todos los problemas del país, de la ecología, de la economía en 5 minutos. Y no se pueden dar cuenta de que lo que dicen son bobadas, falacias incongruentes y sesgos mentales, porque si lo hicieran empezarían a ejercer la metaconsciencia (o autoconsciencia), y por tanto empezarían automáticamente a salir del agujero mental y la lógica circular en la que andan atrapados.

LA CIRCUNFERENCIA DEL CONOCIMIENTO

 

Efecto Dunning-Kruger

Conocimiento personal vs. Conocimiento Universal

 

El efecto Dunning-Kruger tiene además plena justificación en el plano teórico. Cuando estudiaba en el Conservatorio Superior de Música de Madrid, nuestro profesor de Armonía y Composición hizo la siguiente exposición:

Imaginemos que el Conocimiento Universal, el de todas las artes y ciencias (Física, Historia, Derecho, Medicina, etc…) es prácticamente infinito.  Nuestro conocimiento personal es como una circunferencia inscrita en el océano inabarcable de este Conocimiento Universal. Cuanto mayor sea la circunferencia de nuestro conocimiento, mayor será la zona de contacto con el Conocimiento Universal, y por tanto seremos más conscientes de todo el conocimiento que no poseemos.

Por ejemplo.  Yo no sé nada sobre gramática koreana. Absolutamente nada. Por lo tanto no tengo dudas o me planteo interrogantes sobre ello. Únicamente empezaría a plantearme dudas al empezar a estudiarla.

Por el contrario, tengo conocimientos sobre música. No muchos, pero si algunos. Y os aseguro que cuando me pongo a pensar sobre aquellas áreas de la música en las que tengo interrogantes o que me gustaría desarrollar, me siento desbordado. Y me temo que no hay escapatoria a esta paradoja. Cuanto más sepa sobre música, más dudas tendré.

Esta es la explicación de que las personas inteligentes muchas veces parezcan dubitativas e inseguras. Son más conscientes del amplio espectro, y por tanto conocen mejor las distintas fuerzas y principios en contraposición en cualquier situación. Y dudan pues son capaces de anticipar las consecuencias de las decisiones tomadas.

Los idiotas en cambio no dudan. Lo ven todo muy claro. Apenas conocen y por tanto las situaciones se les aparecen claras y cristalinas.

UNA ÚLTIMA CONCLUSIÓN –LA IDIOTEZ TRANSITORIA

 

Finalmente, si examinamos detenidamente el efecto Dunning-Kruger, podemos sacar una última conclusión:

La idiotez no es un estado mental permanente, sino que es cambiante y nos afecta en mayor o menor medida a todos.

 

La base para este razonamiento es muy clara. Todos, absolutamente todos, nos consideramos inteligentes, capaces de juzgar, capaces de elegir la mejor opción política o social, y seamos sinceros no siempre existe una base racional y puramente objetiva para justificar este hecho. Nuestro conocimiento de los hechos del mundo y sus causas son como poco muy limitados.

Por tanto, todos somos víctimas en mayor o menor medida del efecto Dunning-Kruger. Nos creemos en posesión de la verdad más por un acto automático que por un verdadero acto consciente, y defendemos nuestras creencias a uñas y dientes sin siquiera plantearnos si estamos en lo cierto o no. Y sinceramente no creo que sea algo que, hoy por hoy, podamos evitar.

 

Efecto Dunning-Kruger

¿Como pueden ser tan tontos los demás de no darse cuenta de que yo tengo la razón?

 

Lo que nos deja una última e inevitable conclusión:

Inteligente es aquel que, en algún momento aislado de claridad, es capaz de plantearse que quizás no sea siempre la mayor autoridad, o al menos que tiene todavía muchas cosas que aprender.

Idiota es aquel que se cree en la posesión de la verdad, SIEMPRE.

 

Leave a reply