Sesgo de confirmación

EL SESGO DE CONFIRMACIÓN Y PORQUE LA GENTE INTELIGENTE TAMBIÉN PIENSA ESTUPIDECES

A todos nos ha ocurrido alguna vez. Estamos charlando con alguna persona a la que consideramos inteligente, culta y con sentido común, cuando de repente suelta alguna opinión que nos descuadra. Puede ser una opinión política descabellada, un prejuicio racial o la justificación de la existencia de una dictadura en una república bananera cualquiera. Da igual. Lo importante es que una persona con un pensamiento habitualmente razonable está en estos momentos justificando lo injustificable o manteniendo una opinión abiertamente estúpida.

Incluso quizás habremos notado alguna vez que nos habrá pasado algo parecido a nosotros. De repente una conversación nos revela que aquella idea que siempre hemos mantenido con respecto a algo ya no nos parece tan buena. No lo decimos durante la conversación, pero lo pensamos después y quizás nos preguntemos: "¡¡¿pero porqué he estado manteniendo esta idea hasta ahora?!!

Una posible explicación a este hecho la podemos encontrar en el campo de la psicología, y especialmente en el concepto de sesgo de confirmación. Vamos a por ello.

EL SESGO DE CONFIRMACIÓN

Sesgo de confirmación

Nuestra visión de la realidad siempre será personal y naturalmente sesgada

Podemos definir el sesgo de confirmación como la acción psicológica por la cual se altera el proceso de captación de información de una persona, derivando en una irracionalidad, con la finalidad de defender un prejuicio una posición previamente adoptada.

El sesgo de confirmación se produce cuando el individuo se ha formado una idea preconcebida sobre algo. Una vez que el individuo ha tomado una decisión y se ha posicionado, empezará automáticamente a filtrar toda la información recibida, bien aceptándola bien descartándola, de tal manera que esa nueva información únicamente servirá para validar sus propias creencias.

En cierto sentido, el sesgo de confirmación es un recurso formulado por nuestra propia mente, con la finalidad de permitirnos defender nuestras propias opiniones. Esto por supuesto, es algo razonable y hasta bueno. No obstante, este recurso habitualmente se acaba convirtiendo en una trampa, impidiendo al individuo crecer, evolucionar, y porque no, rectificar.

El sesgo de confirmación por tanto no es otra cosa que una derivación del temido autoengaño, siempre tan presente en nuestras vidas.

Este sesgo no es más que uno de muchos otros sesgos cognitivos, muchos de los cuales han sido sistematizados por el psicólogo Daniel Kahneman, quien es como la mayor autoridad en esta materia.

EL SESGO DE CONFIRMACIÓN Y EL INTERCAMBIO DE IDEAS

Sesgo de confirmación

Dos tertulianos cualquiera departiendo amigablemente en La Sexta Noche

El filósofo inglés John Stuart Mill formuló una vez que en una discusión, lo verdaderamente importante no es lo que se dice, sino lo que no se dice o se pasa por alto. No puedo estar más de acuerdo con esta opinión. Con la finalidad de ganar la discusión, los participantes lanzarán al contrincante los hechos y argumentos que respalden su posición, obviando aquellos datos que la hacen vulnerable.

Pensemos en los debates políticos que nos ofrecen habitualmente en televisión. El espectador atento observará que siempre ocurre el mismo proceso. Primero el interviniente 1 expone las razones y hechos que respaldan su posición política, y hará una exposición de en su opinión los hechos que hacen que el otro bando político no sea aceptable. Posteriormente, el interviniente 2 se defenderá de los ataques recibidos, pero rara vez hará una defensa somera y profunda de todos los dardos recibidos del interviniente 1. Simplemente, se defenderá de aquellos que consideré más fácil defenderse, y obviará el resto. En casos extremos, el interviniente 2 obviará absolutamente todo lo dicho por el interviniente 1, limitándose simplemente a soltar las bondades y ventajas de su opinión política. Posteriormente volverá el turno al interviniente 1 que repetirá de nuevo el proceso.

Finalmente, el pretendido debate se convertirá en un mero intercambio de soflamas y mantras políticos, sin la menor intención de articular un punto de encuentro entre ambas opiniones.

Por su parte, el espectador con la posición preestablecida de antemano se dedicará a aceptar y vitorear toda la información vertida en favor de su propia creencia, desechando e ignorando toda aquella que no quiera tener que asimilar e integrar.

EL SESGO DE CONFIRMACIÓN Y LA INCOHERENCIA

Sesgo de confirmación

Así es como, a través del sesgo de confirmación, el individuo se convierte en un esclavo de sus propias opiniones. Discriminando la información que le va llegando, el individuo se limita a sí mismo en su capacidad de crecer, de asimilar nuevas ideas, de madurar. Con ello, la persona acaba habitualmente siendo un sujeto incoherente, propugnando unas ideas pero viviendo muchas veces en contra de ellas, incapaz de asumir los errores del pasado y de definir nuevos paradigmas de pensamiento.

Es simplemente absurdo estar toda la vida pensando siempre lo mismo. La información, teórica y práctica, de la que disponemos a los 40 años no tiene nada que ver con la que teníamos a los 20.

¿Puede haber algo más humano que nuestra capacidad de aprender?

 

No existen posiciones absolutamente correctas o incorrectas. El mundo no se rige por el blanco o el negro, sólo nuestras opiniones. En unas circunstancias será más adecuado seguir una serie de líneas guía de pensamiento, y en otras circunstancias será apropiado seguir otro sendero. Todo siempre dependerá de las circunstancias, del lugar y de los individuos implicados. De hecho, podemos afirmar que únicamente aquellas posiciones totalitarias que vean el mundo dialécticamente, como un blanco enfrentado a un negro, serán las posiciones naturalmente erróneas, pues ignorarán la variedad de matices y sutilidades del mundo real, creando uno propio simplificado y deformado.

CONCLUSIÓN

Mi exposición del sesgo de confirmación no quiere decir que defienda que las personas no tengamos nuestra propias opiniones ni ideologías. Nuestras opiniones en cierto sentido nos definen como personas, y nos dan un soporte desde el cual apoyarnos y analizar nuestra realidad. No obstante, es importante que estas opiniones no se anquilosen en nuestra personalidad y supongan un lastre el cual arrastremos toda nuestra vida.

En definitiva, propongo tres principios que deberíamos tener grabados a fuego en nuestro desarrollo vital:

1.- No limites tu capacidad crecer, aprender, y llegado el caso, rectificar.

 

2.- Acepta que nunca serás capaz de tener el 100% de razón en algo. Siempre estás sujeto a un posible error de razonamiento. Además, tu posición únicamente está respaldada por tu conocimiento sesgado y personal de la realidad. Hay mucha información de la que careces.

 

3.- Jamás trates de imponer tus principios o ideales a otros. No eres dueño de las vidas de los demás, sólo de la tuya. Deja que los demás vivan su vida, cometan sus propios errores y crezcan por su cuenta. No eres nadie para decir como deben de vivir los demás su vida.

¿Y tu que opinas? ¿Estás de acuerdo?

"Be water my friend "

Bruce Lee bruce lee photo

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