Chaman

CHAMAN (I) – UNA INTRODUCCIÓN AL CHAMANISMO

“El que no cree en la magia nunca la encontrará”, Roal Dahl

 

Esta serie de artículos pretende ser un análisis y retrospectiva de la figura histórica del “Chaman”, analizando su papel e importancia en la antigua sociedad tribal, su evolución a lo largo de la historia y su desempeño en la sociedad actual a través de las actuales corrientes neo-chamánicas.

Con ello, no pretendo realizar un análisis profundo de esta figura, sino una introducción que permita al lector comprender los conceptos claves de la figura del chaman  y de su importancia en el desarrollo de la sociedad actual. En el último artículo de la serie señalaré algunas obras a las que podrá acudir el lector interesado en un análisis más profundo de esta controvertida figura.

¿QUE ES UN CHAMAN?

Chaman

A grandes rasgos, podríamos decir que un chaman es un “sanador”, es decir, una persona integrante de un grupo social, cuya labor consiste en la curación y el tratamiento de enfermedades físicas y psicológicas.

No obstante, esta figura no se circunscribe únicamente a un ámbito de simple curandero. En la antigua sociedad tribal el chaman también cumplía amplias funciones de consejero, podía desarrollar capacidades videntes y adivinatorias, así como encargarse del cuidado de la dimensión espiritual de la tribu y de cada uno de sus integrantes.

Para conseguir sus fines, el chamán accedía a estados alterados de conciencia, a través de los cuales se ponía en contacto con las entidades espirituales protectoras de la tribu y de la naturaleza, y de las que recibía conocimiento para poder tratar los males y restaurar el equilibrio de la realidad.

El chaman era una figura de gran ascendencia dentro del grupo social, al que se le consideraba depositario de la sabiduría y responsable del mantenimiento de la armonía de la tribu y de su entorno. De hecho, en México se les mencionaba habitualmente como “hombres de conocimiento”.

¿CUANDO SE ORIGINÓ LA FIGURA DEL CHAMAN?

No se puede poner una fecha concreta a la aparición de los primeros chamanes, aunque sin duda alguna su aparición está vinculada a la aparición de las primeras sociedades tribales cazadoras o recolectoras.

Tampoco se puede poner un origen geográfico específico a la aparición del chaman. Aunque la palabra “chaman” es de origen siberiano (en concreto del idioma Tungu, significando “el que sabe”), hay multitud de estudios antropológicos que detallan la existencia de estos sanadores en comunidades de Oceanía (Polinesia Francesa, Australia y Nueva Zelanda), Asia (Siberia) o América del Norte y del Sur.

¿EL CHAMAN ES UN SACERDOTE?

No, aunque si se le puede considerar de manera genérica como el antecedente histórico de los sacerdotes actuales. El chaman, al igual que los sacerdotes modernos, era el encargado de salvaguardar la salud espiritual de su comunidad y de atender a las inquietudes de cada uno de sus miembros.

No obstante, son más los puntos que diferencian que los que asemejan a los chamanes y a los sacerdotes actuales. El chaman no solamente se limitaba al rezo, a la realización de ceremonias  y al consejo espiritual, sino que también actuaba como curandero, usando las plantas medicinales de su entorno para la curación de los males físicos y psicológicos de su comunidad. Además entablaba contacto espiritual directo con las criaturas sobrenaturales presentes en las dimensiones superiores, y se consideraba como protector de la armonía del grupo y de su unión con la tierra y la naturaleza circundante.

Además, la figura del chaman estaba muy lejos de estar institucionalizada y no pertenecía a una casta sacerdotal como la presente en los sacerdotes actuales. El chaman pertenece a un linaje, y una vez que se establecía como protector de un grupo actuaba de manera individualizada buscando según su conocimiento la mejor manera de cumplir sus fines de salvaguarda del grupo.

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Restaurar el equilibrio entre hombre y naturaleza era una prioridad para el chaman

¿CÓMO SE CONVERTÍA UNO EN CHAMAN?

En la antigüedad, el sujeto que decidía convertirse en chaman lo hacía después de haber recibido algún tipo de señal, tal como el haber sufrido y superado una grave enfermedad o haber tenido un sueño o visión que actuase como llamado. En tiempos más recientes, se puede decir que se convierte en chaman todo aquel que decide por voluntad propia (y con buenas intenciones) adentrarse en este camino.

La única manera de convertirse en un chaman era por medio del estudio y de la realización de prácticas con otro chaman. Aunque los chamanes no pertenecían a  ninguna institución ni seguían dogmas como los de las iglesias actuales, si pertenecían a un linaje. Por lo tanto, recibían las enseñanzas de un maestro que les transmitía la visión cósmica y los conocimientos asociados a ese linaje, y les introducía en la realización de prácticas para entablar contacto con los mundos superiores. Esto se podía realizar a través de cualquier tipo de prácticas como la realización de ayunos, el baile, la realización de rituales o la toma de drogas psicoactivas. Las pruebas a las que se sometían  a los aprendices de chaman eran comúnmente muy duras, incluyendo privaciones de sueño o comida, largos periodos de espera y contemplación, extensas meditaciones, etc... Además, en ocasiones el aprendiz de chamán también tenía que demostrar su valía en varias artes más humanas, tales como la caza y la pesca, el arte de la guerra, la recolección, etc...

Hay que señalar que la toma de drogas psicoactivas únicamente se realizaba en unas circunstancias muy específicas, estando en alumno en la situación energética y de ánimo adecuada, habiendo realizado algún periodo de ayuno antes de la práctica, y con los astros en la ordenación adecuada.  Si el maestro chaman entendía que el alumno no estaba preparado para recibir el conocimiento derivado del estado alterado de conciencia, sencillamente se negaba a realizar la práctica.

Continúa en el siguiente artículo, La Estructura de la Realidad.

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