7 PRINCIPIOS QUE CAMBIARÁN TU VIDA –  PARTE 2 - EL SAMURAI OCCIDENTAL

Este artículo es una continuación del artículo anterior sobre los 7 principios que cambiarán tu vida. Si quieres leer la primera parte, pincha aquí.

4.- PRINCIPIO 80/20 O LEY DE PARETO, O COMPRENDER QUE MUCHAS VECES “BIEN” ES MAS QUE SUFICIENTE

Ley de Pareto

Principio 80/20 o Ley de Pareto

Por todos es conocida la Ley de Pareto, según la cual el 20% de los resultados es generado por el 80% de las causas, y viceversa. El principio de Pareto nos es más que una ley de eficiencia, y en mi opinión su conclusión más importante es la siguiente: de todas las cosas que haces a lo largo del día, tan sólo el 20% son verdaderamente importantes, siendo el 80% restante más bien de poca importancia.

Por tanto siguiendo este principio habrá que diferenciar (principio 2) las cosas que hacemos a lo largo del día que son verdaderamente importantes, que serán una minoría, y dar lo mejor de nosotros mismos en ellas.

¿Ejemplo de cosas importantes? Cumplir con los objetivos esenciales que tú mismo te hayas marcados en tu trabajo, prestar algo de atención a tu familia o pareja, cuidarse a uno mismo (meditar, ejercitarse, etc…), cuidar tu formación, etc…

El resto de cosas no tan importantes, una gran mayoría, no te esfuerces mucho. No digo que no las hagas, pero con hacerlo simplemente “bien” y no aspirar a ganar un premio es más que suficiente.

En pocas palabras: dosifica tu atención y tu energía. No tienes mucha así que es mejor que elijas bien en donde gastarla.

¿Ejemplo de cosas no tan importantes? Contestar e-mails, tareas del hogar, conducir (si, no es necesario que cada día discutas con todo el mundo e intentes batir un récord para llegar al trabajo), atender todas y cada una de las llamadas que te hagan al móvil, etc...

5.- PRINCIPIO DE LA PEREZA ACTIVA, O APRENDER QUE ESTAR MUY OCUPADO ES OTRA MANERA DE NO HACER NADA

office photo

Este principio lo he extraído del libro La Semana Laboral de 4 horas, de Tim Ferriss, que me gustaría tratar en detalle más adelante.

Las personas somos muy perezosas y nos cuesta mucho arrancar. Pero si hay algo para lo que somos especialmente perezosos es cuando toca pensar. Pensar nos agota y nos aturde pues muchas veces cuando pensamos nos damos cuenta de que tenemos que cambiar la manera en que estamos haciendo algo. Y cambiar es, desde luego, lo más duro de todo.

Lo vemos todos los días. Personas que acuden a su trabajo y están atareados, hablando por teléfono, contestando emails, llevando papeles de un sitio a otro, discutiendo con el colega de la mesa de al lado, revisando las llamadas al móvil. Pero aunque están muy ocupados luego sus resultados dejan mucho que desear. Están muy ocupados porque son muy perezosos y nunca se han parado a pensar.

Hacer las cosas cuesta, pero desde luego pararte a pensar si  las estás haciendo bien, o mejor aún pensar si verdaderamente es necesario hacer muchas de las cosas que haces, cuesta mucho más.

Recomendación: antes de ponerte a trabajar, piensa que es lo que quieres hacer ese día y que objetivos te gustaría alcanzar. Piensa también si muchas de las cosas que hiciste el día anterior eran verdaderamente necesarias o eran una manera de perder el tiempo estando ocupado.

6.- PRINCIPIO DE PARAR A TIEMPO, O SABER PARAR PARA PODER VER LA REALIDAD DE LAS COSAS

Parar el tiempo

Hay que saber parar el tiempo

 

Este principio está íntimamente conectado con el anterior. Si no queremos vernos atrapados en la vorágine del día a día, actuando únicamente por impulsos y  siendo uno más del ejército de zombies, tenemos que aprender a parar y ver el mundo. Ante un problema dado, tenemos que saber detenernos con la calma suficiente y analizar si estamos yendo en la dirección correcta.

Para la del mundo y piensa. Y no te preocupes, siempre estás a tiempo de volver a entrar en la rueda.Entrar es fácil, lo difícil de verdad es salirse.

7.- PRINCIPIO DEL AUTOENGAÑO

Autoengaño

Camino equivocado

 

Una  vez tuve un profesor que dijo una frase que en seguida me llamo la atención: “engañar a los demás es fácil, pero engañarte a ti mismo es aún más fácil”.

El autoengaño es una de las primeras capacidades que desarrollamos como personas, y como capacidad es bastante útil. Nos sirve como filtro, como barrera de protección para evitar la excesiva autoinculpación y seguir adelante sin estarnos culpabilizando constantemente de nuestros errores.

No obstante, como seres humanos que somos, y por tanto autocomplacientes y perezosos, el autoengaño se nos suele ir de las manos y a veces constituye un verdadero problema.

Cuando nos autoengañamos, nos negamos a ver la realidad. La consecuencia siempre es la infelicidad, pues tenemos que vivir en un mundo que reconocemos en nuestra mente.

Recomendación: somete, de vez en cuando, tus propias creencias a juicio. ¿Por qué crees en ellas? ¿Son fruto de un pensamiento consciente o riguroso? Cuando descubras que te estas autoengañando, no te culpabilices. Lo hacemos todos constantemente. La diferencia está entre los que son capaces de reconocerlo, y los que no.

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